lunes, 2 de enero de 2017

Tristemente estas lejos de la presencia de Dios

El hombre se unió a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín. Y dijo: «¡Con la ayuda del Señor, he tenido un hijo varón!»  Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Génesis 4:1-2
Comparemos estos versículos  ¿Por qué de Caín se dicen cosas buenas y de Abel no se dice nada? Eva se goza del nacimiento de Caín pero de Abel no se dice nada. De Caín se hace fiesta, aun el nombre significa: con la ayuda de Dios. Cuantas veces estas cosas marcan la vida de las personas, marcan la manera en como una persona se mira a si mismo, sin embargo vamos a ver en esta palabra que el camino de éxito no depende de que si cuando nacimos nos vieron con ojos de alegría o con ojos de desprecio. Nace Caín y todos dicen “Gloria a Dios” Nace Abel y ni saben que significa el nombre. Interesante no?
 Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo. Génesis 4:3-5
El agrado de Dios por la ofrenda es porque Dios se agradó con la persona. El agrado de Dios por la persona hace que Dios vea también lo que esa persona presenta.  El agrado de Dios no depende de las cosas que se presentan, la aceptación o el rechazo de las cosas que presentamos depende de como esta persona se presenta a Dios. Abel tenia una actitud al presentarse delante de Dios, este no llego primero. Por eso no importa nuestro lugar de llegada sino cuales son las actitudes que guardamos delante de Dios al presentarnos a él. Dios miro con agrado a Abel y cuando aprobó a Abel, aprobó  lo que le presento.
Caín habló con su hermano Abel. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató. El Señor le preguntó a Caín: —¿Dónde está tu hermano Abel? —No lo sé —respondió—. ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano? —¡Qué has hecho! —exclamó el Señor—. Desde la tierra, la sangre de tu hermano reclama justicia. Por eso, ahora quedarás bajo la maldición de la tierra, la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has derramado. Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos, y en el mundo serás un fugitivo errante. —Este castigo es más de lo que puedo soportar —le dijo Caín al Señor—.  Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo, y cualquiera que me encuentre me matará. —No será así —replicó el Señor—. El que mate a Caín, será castigado siete veces. Entonces el Señor le puso una marca a Caín, para que no fuera a matarlo quien lo hallara. Así Caín se alejó de la presencia del Señory se fue a vivir a la región llamada Nod, al este del Edén. Génesis 4: 8-16
Después de haber gozado de una buena tierra ahora andará errante, lejos de la tierra que se le había dado y lejos de la presencia de Dios. No hay nada más trágico para la vida de una persona que estar lejos de la presencia de Dios.
Caín, un hombre que esta en lo que Dios le ha dado, pero sale errante y lejos de toda bendición de Dios y su presencia. Pero ¿Qué es lo que nos lleva a despreciar un día los caminos de Dios? ¿Cómo alguien lo puede hacer sin pensarlo y con tanta facilidad? Es que no podemos tener en poco lo que Dios nos ha dado en esta vida, no podemos dejar lo que Dios nos da solo porque las personas nos miran mal, o porque no creemos que sirva para algo.

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