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domingo, 31 de diciembre de 2017

¿Porqué razón se queda callado Dios?


Cuenta una antigua leyenda noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien cuidaba una ermita.
A ella acudía la gente a orar con mucha devoción. 

En esta ermita había una cruz muy antigua. Muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro.
Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor.

Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la cruz y dijo: "Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la Cruz."

Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Efigie, como esperando la respuesta.
El Señor abrió sus labios y habló.

Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:
"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."

"¿Cuál Señor? preguntó con acento suplicante Haakon."
"¿Es una condición difícil? ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda Señor!"

Respondió él viejo ermitaño. Escucha: Suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardarte en silencio siempre.

Haakon contestó:
"¡Os lo prometo, Señor!"
Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. 

Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y Este por largo tiempo cumplió el compromiso.

A nadie dijo nada, pero un día, llegó un rico, después de haber orado, dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. 

Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico.

Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. 

Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado. 

El rico se volvió al joven y le dijo iracundo:
"¡Dame la bolsa que me has robado!"
El joven sorprendido replicó:

"¡No he robado ninguna bolsa!"
"¡No mientas, devuélvemela enseguida!"

"¡Le repito que no he cogido ninguna bolsa!"
El rico arremetió furioso contra él. Sonó entonces una voz fuerte:

"¡Deténte!"
El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. 

Haakon, que no pudo permanecer en silencio, grito, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación.

Este quedó anonadado y salió de la Ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje. 

Cuándo la ermita quedó a solas, Cristo se dirigió a su siervo y le dijo:

"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio".
"Señor, ¿cómo iba a permitir esa injusticia?" 

Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedó ante la cruz.
El Señor, siguió hablando:

"Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. 

El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; 

en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. 

Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida.

Tú no sabías nada. Yo sí sé. Por eso callo."
Y el señor nuevamente guardó silencio. 

Muchas veces nos preguntamos porque razón Dios no nos contesta.

¿Porqué razón se queda callado Dios?
Muchos de nosotros quisiéramos que el nos respondiera lo que deseamos oír, pero, Dios no es así. 

Dios nos responde aun con el silencio. Debemos aprender a escucharlo. 

Su Divino Silencio, son palabras destinadas a convencernos de que, Él sabe lo que esta haciendo.

En su silencio nos dice con amor:
¡CONFIAD EN MI, QUE SÉ BIEN LO QUE DEBO HACER!

sábado, 30 de diciembre de 2017

HAY MOMENTOS EN LA VIDA QUE NECESITAMOS ser levantados en alto

Una manada de cabritos jugaba desaprensivamente en el valle. De pronto apareció un enorme lobo hambriento. . .
Las fauces abiertas, la lengua colgante, los ojos brillantes de asesino, el amarillo pelo erizado; la bestia carnicera infundía espanto. Toda la manada salió al escape para reunirse con los padres, los machos cabríos de fuertes cuernos. Allí se quedarían seguros y protegidos.

Pero uno de los cabritos tuvo un segundo de vacilación, y el lobo, de un salto, le cortó la retirada. El cabrito tuvo que emprender una loca carrera hacia los riscos cercanos. El lobo lo seguía detrás, aullando y rabiando. El cabrito saltaba piedras, escalaba rocas, vadeaba torrentes de un solo salto; y el lobo siempre detrás, relucientes los colmillos asesinos.

Por fin, el cabrito, casi al fin de sus fuerzas, dio un prodigioso salto de casi tres metros y se encaramó a una enhiesta peña; allí el lobo no podía alcanzarle. El cabrito se dedicó a hacerle burla y a dirigirle pullas e insultos. El lobo, rabioso, frustrado y violento, le dijo mascullando palabras: “No eres tú quien me insulta, pobre cabrito. Es la roca donde te has subido. Dale las gracias”.

En el salmo 61 leo lo siguiente: Oye, oh Dios mi clamor, a mi oración atiende. Desde el cabo de la Tierra clamaré a Ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque Tú eres mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo (Salmo 61:1-3).


Hay momentos en la vida, mi amigo, en los que necesitamos ser levantados en alto. Momentos cuando en profundas simas de depresión la congoja hace presa de nuestra alma. Momentos de negra tentación, cuando orillamos los abismos de la tragedia y el Infierno. Momentos de honda postración moral, cuando nos parece que el mundo se nos viene encima y nada más que la vergüenza y la ruina tenemos por delante.

Es en esos momentos cuando deseamos con toda nuestra alma ser sacados hacia arriba, ser elevados y levantados, por encima de la gente y los problemas, para respirar el aire puro y fresco de una vida sin miserias.

¿Sabes tú cuál o quién es esa roca más alta donde podemos refugiarnos para que el peligro no nos alcance?: JESUCRISTO; Él es llamado en la Biblia “Roca de nuestra salvación”. Es el refugio seguro, la torre fuerte y la roca altísima donde podemos hallar refugio, seguridad y salvación eterna; búscale con todo tu corazón.

viernes, 29 de diciembre de 2017

CADA PIEDRA ARROJADA SOBRE LAS QUIETAS AGUAS DE NUESTRA VIDA nos trae mas cerca de nuestro objetivo

Un muchacho se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el botecito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance. 

Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca, que le ayudara en su apuro. 

Sin decir nada el muchacho empezó a coger piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de él.

Hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de este y originaba una pequeña ola que hacia retroceder el barco hasta la orilla. 


Cada piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro. 

A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan y hasta nos parece que más nos hunde.

Pero si esperamos y tenemos confianza en la Divina Providencia nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo.

¿CUANDO NEGAMOS A JESÚS?

El tribunal lleno de personas. Semblantes que en su diversidad expresaban expectación, preocupación y un tercer grupo de personas, totalmente indiferentes. El murmullo creía a cada minuto. Y el testigo que sale de un asiento y se dirige al estrado.


Cruza una mirada con el acusado. Sabe que tiene en sus manos el destino de aquél hombre. Ni un gesto, nada. Y todos a la espera de su respuesta. Y el momento no tarda. 

El abogado le pregunta si estuvo el día tal, a determinada hora, con su cliente. Un si o un no, determina si queda o no en libertad. Daría sustento a la versión de implicado. Sería la coartada oportuna y perfecta.Y el silencio que lo invade todo, en la fugacidad de un momento que se convierte en una eternidad.

--No lo conozco... y no se de qué me habla...—dijo.

Negarlo fue tanto como dictarle una sentencia. Desconocer largos años de amistad, secretos compartidos en la intimidad de una camaradería, pero llegado el momento, una aseveración contundente: “No lo conozco...”. La justicia fue implacable. El testigo negó a su mejor amigo, echo por tierra la defensa, dejó sin piso cualquier argumento.

Piense ahora que quizá el acusado hubiese sido usted. Que estaría con la esperanza de que en un momento de crisis su amigo más cercano le brindara respaldo y testificara a su favor. Pero recibe una sorpresa desagradable: Aquél en quien confiaba, públicamente le niega, lo desconoce... 

Esa misma sensación fue la que probablemente experimentó Jesús en el momento crucial de su juzgamiento, cuando Pedro, uno de sus discípulos más próximos, negó conocerlo... La historia podemos hallarla en el evangelio de Lucas 22:54-62.

Y al igual que Pedro, los cristianos a veces negamos a nuestro amado Señor Jesucristo... ¿Cómo y cuándo lo negamos?

...Negamos a Jesús cuando no asumimos compromisos

Un cristiano sin compromiso es aquél que lucha entre su inclinación al mundo y los placeres que ofrece, y la necesidad que tiene de ordenar su vida, conforme lo establece la Palabra de Dios. Sabe que este camino llenaría su vida pero se deja tentar por la mundanalidad. Esa es la imagen que parecería ofrecernos el apóstol cuando al ser llevado Jesús a casa del sumo sacerdote “Y Pedro le seguía de lejos” (Lucas 22: 54 b).

martes, 26 de diciembre de 2017

CUANDO TRATAS DE HONRAR A DIOS, pero te llevas los honores tu

Lindo palacio pero sin rey. Las leyendas de Taj Mahal; todas fascinan, pero hay una que espanta. La esposa preferida del gran Mogol Jahangir murió.

Desvastado, resolvió honrarla construyendo un templo que le sirviera de tumba. Su féretro fue colocado de una gran parcela de tierra y se inició la construcción del templo alrededor del mismo. No se ahorraría gasto alguno para lograr que su lugar de descanso final fuese magnífico.

Pero al convertirse las semanas en meses, el dolor del Mogol fue eclipsado por su pasión por el proyecto. Ya no lloraba por la ausencia de ella. La construcción lo consumía.

Un día, mientras caminaba de un lado a otro de la obra en construcción, su pierna chocó contra una caja de madera. El príncipe se sacudió en polvo de la pierna y ordenó al obrero que se deshiciera de la caja.

Jahangir no sabía que había ordenado la eliminación del féretro ---ahora olvidado---- escondido bajo capas de polvo y tiempo.

La persona que se pretendía honrar mediante la construcción del templo había sido olvidada, pero el templo igualmente fue erigido.


¿Difícil de creer? Quizás. Pero aun así produce espanto.

Algo asi sucede muchas veces con Dios, cuando queremos honrarlo pero terminamos llevandonos los honores nosotros.

lunes, 25 de diciembre de 2017

FELIZ CUMPLEAÑOS SEÑOR JESÚS

Hoy celebra su cumpleaños una persona muy especial para nosotros, aquel que vino a la tierra como un bebé y un dia murió como el mas vil delincuente, pero todo lo hizo por TÍ. FELICIDADES SEÑOR JESÚS!! NUESTRO CORAZÓN SE LLENA DE ALEGRÍA AL TENERTE COMO AMIGO, GRACIAS POR TUS BENDICIONES HACIA NUESTRAS VIDAS Y TU CUIDADO EN CADA MOMENTO.

UN REY EN UN PESEBRE: qué gran lección de humildad


sábado, 23 de diciembre de 2017

¿CÓMO SABES QUE ERES SALVO? porque ya no siento el peso

El sol de mediodía castiga la carretera con la fuerza del verano. Un hombre humilde carga un saco de papas sobre sus hombros. Todos lo conocen, en la ciudad, por su espíritu de servicio y su fidelidad a Dios. Al cruzarse en el camino con un muchacho incrédulo, oye la voz socarrona:

-¿Cómo sabes que eres salvo?

El cristiano sigue unos pasos adelante, y deja caer la carga. Entonces, dice:
-¿Cómo sé que se me cayó el bulto? No he mirado atrás.
-No -replica el muchacho-, no has mirado atrás, pero ya no sientes el peso.

-¡Exactamente! -respondió el hombre-. Es por esa misma razón que sé que soy salvo: ya no siento la carga de pecado y de tristeza, y he encontrado paz y satisfacción en el Señor.

MI MAMÀ ME DICE QUE YO VOY A SER igual que mi padre que es un borracho

Una maestra de preescolares preguntó a sus pequeños alumnos: — ¿Qué quieren ser cuando sean grandes?

De inmediato la mayoría de ellos comenzaron a responder muy emocionados y despertando su imaginación. Algunos de ellos decían: ¡Yo quiero ser doctor!, ¡Yo quiero ser bombero!, etc.

La maestra esperaba que todos los alumnos participaran pero observó que el niño más inquieto de la clase aún no había respondido. Ella, de forma amistosa, se acercó a él y le hizo la pregunta de nuevo, el niño de inmediato respondió: “nada”. Admirada la maestra insistió en saber la razón de aquella respuesta. Él pequeño le explicó de una manera muy sincera: “en mi casa mi mamá me dice que yo voy a ser nada en la vida, igual que mi padre que es un borracho”.

En la vida, a veces nos sucede de una manera similar a la del pequeño. Quizás haya personas que nos aseguran que no lograremos nada en la vida. Que nunca podremos formar un hogar feliz, alcanzar nuestras metas o hacer algo importante.

No te dejes persuadir por las palabras de desaliento, ni permitas que tomen efecto en tu futuro.

El niño de la historia es ahora un hombre exitoso, no solo en la vida empresarial, también ayuda a niños y jóvenes con charlas de superación y autoestima.

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11 (NVI)

Enlaza  tus planes a la voluntad de Dios, sigue sus caminos y deja que él decida por ti.

No permitas que las palabras negativas influyan tu vida o la marquen para siempre, ni caigas en el error de sentenciar con palabras de desánimo a alguien más.

Permite que la Palabra de Dios pueda ser esa clave que cambie el rumbo total de tu vida, persiste aunque todos te digan que no podrás, o que eso no es para ti.

jueves, 21 de diciembre de 2017

MANUAL PARA SABER COMO VIVIR?

Imagina un libro titulado: Manual para saber cómo vivir. ¿Cuántas páginas crees que podría tener? La verdad es que no tendría que ser muy extenso porque, para saber vivir, no importa tanto la cantidad de información que poseemos, sino su calidad.
A esta conclusión llegó el escritor Robert Fulghum. Durante años intentó escribir un resumen de las reglas más importantes en la vida. Pero la lista tenía un problema: era muy larga. Y por más que la recortaba, seguía siendo larga. Hasta un día que se le ocurrió echarle a su viejo automóvil gasolina de la más costosa. El experimento no pudo ser peor. Acostumbrado como estaba a la gasolina barata, el viejo cacharro parecía sufrir un ataque de epilepsia cada vez que Robert intentaba echarlo a andar. Por sobre todo, le solía dar el ataque en las intersecciones y cuando iba en bajada. «Si durante tantos años había funcionado bien con la gasolina conocida —se preguntaba Robert— ¿por qué tuve que echarle una gasolina desconocida?»

Cuando Robert reflexionó sobre lo que le había sucedido a su cacharro, se acordó de su famosa lista. Entonces concluyó que para saber cómo vivir basta aplicar lo que ya sabemos que funciona. «Comprendí entonces —escribió— que ya sabía la mayor parte de lo que es necesario para vivir una vida significativa […]. Y lo sabía desde hace mucho, mucho tiempo» (All I Really Need To Know I Leamed In Kindergarten [Todo lo que necesitaba aprender lo aprendí en el jardín de infantes], pp. 3, 4).
Entonces redujo su lista a unas pocas reglas:
- Comparte lo que tienes
- Juega limpio
- No golpees a la gente
- Devuelve las cosas al lugar donde las encontraste
- Limpia lo que ensucies
- No te adueñes de lo que no es tuyo
- Pide disculpas cuando le hagas daño a otra persona
La lista continúa, pero ocupa menos de una página. ¿Cuándo aprendió Robert esas reglas? ¡Cuando estaba en preescolar!
Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre. Eclesiastés 12:13.
¿Quieres vivir bien, en paz con Dios y con tu semejante? No tienes que reinventar la rueda ni el agua tibia. Sencillamente, haz lo que ya sabes: lo que tus padres y maestros te enseñaron desde que estabas en el preescolar. Dios nos creó para vivir de acuerdo a los principios de su Palabra. No intentemos funcionar con «combustible» equivocado.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Aún las faltas se saben perdonar cuando hay amor

Una historia cuenta de un rey que estaba enamorado de Helena: una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.

Una tarde en que Helena estaba sola en el palacio, llegó un mensajero para avisarle que su madre estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era castigada con la muerte), Helena subió al carruaje y fue a ver a su madre.
A su regreso, el rey fue informado de la situación.

-¿No es maravillosa? -dijo- Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre !Es maravillosa!

Otro día, mientras Helena estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. Ella lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.

-¡Parecen ricos!- dijo el rey.

-Lo son -replicó ella- y alargando la mano le cedió a su amado la fruta que comía.

-¡Cuánto me ama! -comentó después el rey-, renunció a su propio placer, para darme el último durazno de la canasta. ¿no es fantástica?

Pasaron algunos años y, por alguna razón, el amor y la pasión por Helena desaparecieron del corazón del rey.

Sentado con su amigo más confidente, le decía: -Nunca se portó como una reina… ¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida.

El amor cambia la perspectiva con la que vemos a otros. Aun las faltas se saben perdonar cuando el amor esta de por medio.

Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8 (NVI)

Dios, cuyo carácter es amor, siempre nos mira con piedad. Y aunque seamos pecadores, nos sigue amando y nos ofrece perdón. Envió a su propio Hijo, demostrando así que en verdad nos ama.

A diferencia del rey de la historia anterior, Dios nunca deja de amarnos y por eso prolonga su misericordia.

martes, 19 de diciembre de 2017

SI JESÚS FUERA TU VECINO

Una vez pregunté en clase si les gustaría tener a Jesús de vecino. —A mí no me gustaría —admitió Dan—. ¿Cómo podría divertirme si me observara todo el tiempo?

—Yo me sentiría culpable cada vez que encendiera la televisión o me pelease con mi hermana —dijo Jenny. La mayoría de los demás alumnos estuvieron de acuerdo con los dos que habían hablado.

Por alguna razón pensaban que una persona tendría que ser casi perfecta para sentirse cómoda en presencia de Jesús. Pero, ¿es esa la manera en que la gente se sentía cuando Jesús vivía en la tierra? Muchos de los seguidores más cercanos de Jesús pertenecían a la clase de personas que no gustan a tus papás. Eran lo que se llamaría mala gente. Pero les encantaba estar con él.


Un hombre estaba tan controlado por Satanás que tenía asustado a todo su pueblo, pero después de que Jesús lo liberó del control de Satanás, el hombre no quiso separarse de Jesús. En lugar de sentirse culpable en presencia de Jesús, se sentía satisfecho y seguro.

Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mí; permanezcan, pues, en el amor que les tengo. Juan 15:9

¿Y qué decir de María Magdalena? En los tiempos bíblicos, las mujeres tenían muy poco valor en la sociedad. Pero las mujeres como María, bueno, eran lo peor de lo peor. Si alguien hubiese querido vivir lejos de Jesús, esa debería haber sido María. Aunque le costaba horrores separarse de él.

¿Recuerdas cuando Marta se quejaba a Jesús de que María descuidaba sus obligaciones en la cocina? Jesús lo sabía todo de María pero, a diferencia de todo el mundo, no la miraba con desprecio. Ella nunca vio que la mirase con espíritu de crítica. De él solo recibía amor, aceptación y esperanza. ¿No es eso lo que andamos buscando?

En lugar de huir de Jesús cuando hacemos algo que está mal, deberíamos correr hacia él. Ya murió por nuestros pecados. Espera para perdonarnos y liberarnos del control de Satanás.

CUÀL ES EL MEJOR REGALO PARA DIOS?

Cierta vez, escuché la historia de un agricultor de China que tenía tres hijos. El primer hijo llegó a ser un rico hombre de negocios, en una ciudad; el segundo hijo tenía un importante cargo en el gobierno; y el hijo menor compró un campo a muchos kilómetros de su hogar.

El agricultor extrañaba a sus tres hijos. Ellos no iban a visitarlos muy seguido, porque estaban ocupados y vivían lejos. Pasaron los años, y a medida que se acercaba su cumpleaños número 75, sus amigos decidieron hacerle una gran fiesta de cumpleaños. Invitaron a mucha gente, incluyendo a sus tres hijos. El granjero estaba muy emocionado.

El día de su cumpleaños, el agricultor se sentó afuera, esperando a sus hijos. Un carruaje se acercó por el camino. “Debe ser mi hijo mayor”, pensó el hombre. Pero era solo la esposa de su hijo.

– Él no pudo venir —le dijo—. Pero le manda un regalo maravilloso: le compró una hermosa casa.

El agricultor le agradeció, y esperó, al venir otro carruaje. Dentro de él se encontraba la esposa de su segundo hijo. Ella le dijo que su esposo lamentaba no haber podido venir, pero le enviaba un hermoso carruaje, como regalo de cumpleaños.

Finalmente, el viejo agricultor levantó la vista y vio a su hijo menor, con toda su familia, caminando hacia él.

– Papá, no pudimos traerte un lindo regalo. No nos ha ido bien con nuestra granja este año. Pero, queríamos verte y decirte que te amamos.

El agricultor sonrió, y lágrimas de gozo corrieron por su rostro.

– Ese es el mejor regalo que podrían haberme dado —dijo. Y juntos entraron en la fiesta.

Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 2 Corintios 6:18

Dios dice: “Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas” Él nos ama y quiere que pasemos tiempo con él. Ese es el mejor regalo que podemos darnos a nosotros mismos.

LOS ENGREÍDOS NUNCA PROGRESAN. Y SINO, PREGUNTALE A LA RANA

Érase una vez una rana que vivía en una ciénaga. Quería ver el mundo, Por eso dejó la ciénaga y, llena de esperanza, emprendió viaje por el polvoriento camino. Pronto se encontró con un gran lago azul. «¿Cómo cruzaré el agua?», se preguntó.
En ese mismo momento escuchó el graznido de dos gansos que pasaban por allí.
—¡Eh, gansos! —gritó la rana—. Bajen, quiero hablar con ustedes.
—¿Qué quieres, rana?

—Tengo que cruzar el agua. ¿Pueden ayudarme?
—Depende —dijo uno de los gansos—. ¿Qué tenemos que hacer?
La rana señaló un palo largo y delgado.
—Lleven este palo al otro lado del lago. Yo me agarraré a él e iré con ustedes.
Así que cada uno de los pájaros tomó un extremo del palo con el pico. La rana se instaló entre ambos y lo mordió en el centro con su enorme boca verde.
Cuando los pájaros y su pasajero viajaban hacia el otro lado del lago, dos personas que estaban en un bote los vieron pasar.
—¡Anda, mira eso! —dijo la dama a su esposo—. Esos dos gansos llevan una rana al otro lado del lago. Qué astutos.
La rana, al escuchar el comentario de la dama, se hinchó de orgullo y dijo: —Fue idea mía.
Pero tan pronto como abrió la boca, resbaló del palo y cayó al agua. Fin del viaje.
Porque el que a si mismo se engrandece, será humillado; y el qué se humilla, será engrandecido. Mateo 23:12.
Por supuesto, esta historia es ficticia, pero la lección que nos enseña es cierta. Como dice la Biblia: «Tras el orgullo viene el fracaso; tras la altanería, la caída». Los engreídos nunca progresan. Y si no, pregúntale a la rana.

lunes, 18 de diciembre de 2017

NO ESPERES LOS MOMENTOS DE CRISIS PARA RECONOCER A DIOS

Cuenta una simpática fábula que un ateo paseaba por un hermoso bosque. Asombrado por tanta belleza, pensó: «¡Qué maravillas han surgido como resultado de la evolución!».

No había transcurrido mucho tiempo cuando escuchó un ruido. Era un enorme oso que corría hacia él. Sin perder tiempo, el ateo corrió a todo pulmón, pero pronto se dio cuenta de que no podría escapar del oso a menos que ocurriera un milagro. Cuando el ateo sintió las zarpas del oso sobre su espalda, gritó:
—¡ Ay, Dios mío, por favor ayúdame!


Al instante el oso quedó como petrificado y una luz muy brillante inundó el bosque. Entonces se escuchó una voz desde el cielo:

—Durante todos estos años has negado mi existencia. ¿Cómo puedes esperar que te ayude ahora? ¿O es que te has convertido en cristiano?

—Sería muy hipócrita de mi parte —respondió el ateo— convertirme ahora solo por el interés de salvarme del oso. Pero quizás podrías hacer otro milagro: ¿Qué tal si conviertes al oso en cristiano?

Apenas el ateo hizo este pedido, la luz brillante desapareció. Entonces el oso puso al ateo en el suelo, lo sujetó con su pata derecha, juntó sus dos zarpas, e inclinando su cabeza dijo en tono muy piadoso:
—Te doy gracias, Dios, por este alimento que pones delante de mí.
¡Oración contestada!

Cuando leí esta historia, me pregunté si de verdad existe en este mundo algún ateo que, en lo más íntimo de su conciencia, no admita que Dios existe. ¿Qué ser humano, ante la presencia de un gran peligro o de una enfermedad mortal, no reconoce su necesidad de Dios?

Los necios piensan que no hay Dios. Salmo 14:1

¿Puede haber existido un ateo más obstinado que el faraón egipcio con quien les tocó lidiar a Moisés y Aarón? Y sin embargo, ese mismo faraón, cuando vio que nada podía hacer ante el poder de Dios, les dijo: «Vayan a adorar al Señor, tal como dijeron. Llévense también sus ovejas y vacas, como querían, y váyanse. Y rueguen a Dios por mí» (Éxo. 12:31,32).

¿Oren por quién? ¡Quién lo iba a creer! Hasta el ateo más incrédulo, tarde o temprano, se ve obligado a doblegar su orgullo y a admitir la soberanía del Creador. Pero, ¿qué necesidad hay de esperar el momento de crisis o de peligro para buscar la bendición de Dios?

TUS TALENTOS SOLO SON ÚTILES EN EL LUGAR CORRECTO

Un bebé camello y su madre se encontraban descansando bajo un árbol. Entonces el pequeño preguntó a su mamá: “¿Por qué los camellos tenemos joroba?”
La mamá camello pensó un momento y respondió, “Nosotros somos animales del desierto, por eso tenemos una joroba para almacenar agua y poder sobrevivir en medio del calor”.
El pequeño animal pensó un rato en la respuesta y luego dijo, “¿Por qué nuestras piernas son tan largas?
La madre respondió, “Son para caminar mejor en el desierto”
Después de un rato el bebé volvió a preguntar, “¿Por qué nuestras pestañas son tan largas? A veces siento que me estorban la visión”. 
Ella respondió, “esas enormes pestañas protegen tus ojos de la arena del desierto cuando el viento sopla”
El pequeño pensó y pensó, luego dijo: “Ya veo, entonces si la joroba es para almacenar agua cuando estamos en el desierto, las piernas largas son para caminar mejor en el desierto y las enormes pestañas son para protegernos de la arena del desierto, ¿Qué hacemos en un zoológico?”

La lección que podemos aprender de este relato es que nuestros talentos y habilidades solamente son útiles si estamos en el lugar correcto y en el momento correcto, de lo contrario se desperdiciarían.
Según cada uno ha recibido un don, úselo sirviéndose los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 1 Pedro 4:10
Todos hemos recibido dones de parte de Dios, que nos permiten colaborar en su obra y llevar bendición a los demás, pero debemos estar dispuestos a ponerlos a disposición del Señor e ir donde él nos mande para que nuestros talentos no se desperdicien.
Nadie puede decir que es inútil en la viña del Señor, todos tenemos algo que aportar, solo pide a Dios que te ponga en el lugar y el momento correcto para trabajar.

LA OBEDIENCIA TRAE RECOMPENSA

La obediencia trae recompensa: "Vive en mi presencia y sé intachable. Así confirmaré mi pacto contigo, y multiplicaré tu descendencia en gran manera"(Génesis 17:1-2). Debido a la obediencia de Abraham , Dios estableció un pacto con una nación entera. Al igual que con Abraham, en cada acto de obediencia que llevas a cabo, por pequeño que parezca, estás construyendo algo más grande. ¡Celebra las pequeñas victorias!.

sábado, 23 de septiembre de 2017

UN LLAMADO DE ATENCIÓN INESPERADO

Un leñador salió al bosque acompañado de su caballo y su perro. Al terminar su labor, el hombre cargó al caballo un poco más de lo acostumbrado y emprendió su viaje de regreso a casa.
El camino que les esperaba era largo y casi intransitable. Ya habían recorrido un buen trayecto del camino cuando las fuerzas del caballo desistieron y no pudo más, por más que el hombre insistía en hacerle andar, el animal no se movía. Entonces tomó un leño y comenzó a golpear al animal para que se pusiera de pie y siguiera su camino.
Por largo rato el hombre estuvo tratando, a golpes, que el animal siguiera su trayecto, tanto fue su insistencia que el animal habló y le dijo: “crees que es fácil llevar esta carga”.
El hombre espantado al oír que el animal había hablado, dejó de azotarlo y salió corriendo del lugar mientras el perro le seguía afanoso. Cuando sintió que estaba en un lugar seguro, aquel hombre se detuvo, en ese mismo momento el perro que lo acompañaba le dijo: “gran susto que nos dio el caballo”, el asombro del hombre no pudo más y cayó desmayado.
Por supuesto, el relato anterior no es más que una fábula. Sin embargo la biblia relata un hecho similar, el cuál sin duda sucedió en la vida real. Según se lee en el libro de Números, la burra de Balán habló para amonestar a su amo.
Pero el Señor hizo hablar a la burra, y ella le dijo a Balán: ¿Se puede saber qué te he hecho, para que me hayas pegado tres veces?” Números 22:28 (NVI)
Balán sabía que estaba haciendo algo que era, a la vista de Dios, incorrecto, sin embargo insistió en seguir su plan, por lo tanto Dios usó una manera bastante peculiar para hacerlo entrar en razón.

Algunas veces nos pasa igual, insistimos en hacer algo que sabemos que va en contra de la voluntad de Dios, habiendo sido advertidos de las consecuencias que al final traen consigo aquellas malas decisiones.
Probablemente tu perro no va a hablarte y aconsejarte, pero ten por seguro que Dios siempre nos amonesta y nos hace ver, de una o muchas maneras, lo que es bueno o malo para nosotros. Queda en ti la decisión de reconocer sus consejos y seguir sus planes.
Señor, muchas veces nuestro orgullo, no solo nos lleva a lo malo, sino que también nos imposibilita ver nuestra propia arrogancia. Ayúdanos a ver nuestros errores y danos fuerza para cambiar y ver tus advertencias para evitar caer en lo que es contrario a tu voluntad.

Realmente son 365 nuevas oportunidades?

Ayer primero de Enero de 2018, tomé una calendario del 2018, para cambiarlo por el calendario 2017. En el medio del calendario hay una cuad...