Esta es la historia de dos hermanos, uno era un hombre de campo, excelente cazador, y el otro un hombre tranquilo, que prefería quedarse en casa; el primero predilecto de papá, porque le gustaba comer los guisos que su hijo preparaba con el resultado de la casa, y el segundo era el niño de mamá. Los dos nacieron en el mismo parto, pero el primero en salir fue el que recibió el privilegio de la primogenitura.
Sin embargo, la historia da un giro de 180°, si no es de 360°; Esaú vende a su hermano Jacob, los derechos de hijo mayor, por un plato de guiso.
La primogenitura en esos tiempos significaba que el primer hijo heredaba el doble, el liderazgo de toda la clan, y recibía el privilegio de presentar ofrendas y sacrificios a Dios por toda la familia. A Jacob por "aprovecharse" de la situación y por otro suceso posterior, se lo tilda de tramposo; sin embargo a al que elige Dios para hacer su pueblo es a Jacob y su descendencia.
¿Porqué Dios elegiría a una persona astuta y ambiciosa? En primer lugar porque Jacob supo valorar la importancia de la primogenitura, aquello que Dios le concedía solo al primer hijo; según el significado de aquel privilegio, además de ser el representante del apellido de su familia, también poseía el honor de presentar las ofrendas y sacrificios. Por lo tanto, más allá de haber obtenido ese privilegio a través del engaño, Jacob quería ser esa persona que se presente y represente a toda su familia ante Dios: valoró esa regalo. Además fue obediente a sus padres: "Esaú supo... que Jacob había partido hacia Padán Aram en obediencia a su padre y a su madre" (Génesis 28:6-7).
Mientras que Esau además de despreciar aquellos derechos, de no darle la importancia debida a ese regalo, llevó una vida lejos de los caminos de Dios, trayendo muchos problemas y tristezas para su madre.
Ahora dime tú, ¿cuál hijo eres? ¿Eres Esaú, que tienes un regalo hermoso que Dios te otorgó (familia, trabajo, ministerio), pero no lo estás considerando como privilegios y ni le das la importancia merecida; vives con un pie en las cosas de Dios, y otro pie en aquellas cosas que sabés que no son buenas? ¿O eres Jacob, que a pesar de haber tomado otros caminos distintos a los que Dios trazó para ti, hoy te arrepientes y decides valorar lo que Él puso en tus manos, decides obedecerlo y jugártelas al todo, sin miedo a las burlas y cargadas que recibas por ser diferente?.
Te toca a tí decidirlo y ser EL PREFERIDO DEL PADRE.Por: M. N.
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