- Una de ellas fue cuando Jesus venia de visita a la casa que
compartía junto a sus hermanos Lázaro y Marta; la Biblia nos relata que estas personas eran muy queridas por Jesús, y cuando llegaba al pueblo dónde ellos vivían, siempre se hacía un tiempo para visitarlos, tal vez compartir unos mates, una comida, etc. Lucas 10:39 describe que Maria se sentaba a los pies del Maestro para escuchar sus enseñanzas; y en el versículo 42 Jesus resalta esta actitud al decir que ella ha escogido lo mejor y nadie se lo puede quitar.
Ahora permiteme preguntarte, ¿tenes esa misma necesidad de escuchar sus enseñanzas, de conocerlo a El?. La forma mas sencilla es leyendo su palabra; tómate unos minutos diarios para leer al menos un capítulo, marca aquel versículo que llamo tu atención y reflexiona sobre el, y si tienes acceso a internet, búscalo junto a la palabra significado o reflexión, y vas a sorprenderte de cómo Dios te habla. Solo es necesario dedicarle un tiempo.- El segundo momento fue luego de haber muerto su hermano Lázaro; cuando Jesús llega a la casa de Marta y María, esta última sale corriendo, se postra a sus pies y le dice,
"Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano". Reclamo acompañado de sollozos por el dolor de la partida, pero con la certeza que Jesús la consolaría; en Juan 11:23 relata que al verla llorar, El se estremeció en espíritu y se conmovió. Conocemos que luego Jesús resucita a Lázaro, pero el punto aquí es una vez más aprender de María, un corazon triste que necesitaba consuelo, y decidió acercarse al mejor lugar: Los pies de su Maestro. Si estas con tristeza dentro tuyo, con un dolor en el alma que solo tu conoces, ¿te animás hoy a acercarte a sus pies?; allí a solas, dónde nadie te escucha, dónde puedes llorar y derramar tu corazon, contarle tu dolor, es solo allí dónde puedes encontrar consuelo.
- y el ultimo momento es aquel dónde Maria sin temor a hacer el ridículo, sin pensar que comentarios haría la gente de ella, derrama un perfume muy costoso a los pies de Jesus, y los secó con su cabello. Aquí no se trata de la mujer pecadora que también derramó perfume a los pies del Maestro ( Lucas 7:36-50), sino de Maria de Betania, la hermana de Lázaro (juan 12: 1-8). Lo que llevó a esta mujer a semejante acción, fue su corazón agradecido de haber creído en Dios, agradecido de poder conocerlo, agradecido de haber experimentado su consuelo, y agradecido de poder volver a disfrutar de su hermano; pero además fue una manera de demostrar su amor por Jesús.
¿Cómo le demuestras tu amor a El?
¿Estas dispuesto a acercarte a su pies para conocerlo? ¿para recibir consuelo? ¿para ser agradecido?
Por: M. N,
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