"Entonces Faraón mandó llamar a José, y lo sacaron aprisa del calabozo; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faraón". (Biblia de las Américas)
José se afeitó. Los hebreos no se afeitaban en aquel tiempo. Por otra parte, las estatuas y pinturas Egipcios nos muestran a personajes bien afeitados. Muchos de los altos cargos y gobernadores lucían una pequeña perilla para añadir dignidad a su posición. Si no podían dejarse crecer una, usaban una postiza. Pero, por regla general, los egipcios no utilizaban barba.
Hay un gran mensaje en esta escena. Este hombre fue liberado de la prisión, se afeitó y cambió las ropas de la cárcel por vestiduras apropiadas para presentarse en la corte. Ante él se extendía una vida nueva. Fue como una resurrección, como volver a la vida. Ahora José iba a dirigirse a los Gentiles, al pueblo no judío, al pueblo ajeno al pacto. Aquí tenemos una extraordinaria imagen de Jesucristo.
Por lo tanto, cuando José fue llamado por Faraón, él ya tenía la seguridad que desde ese momento su vida cambiaría. Desarrolló la paciencia porque confiaba en el Altisimo, sabía que el tiempo del cumplimiento de sus sueños habia llegado.
Tienes tu la paciencia de Jose? pareciera ser que cuando vemos que el tiempo pasa sin que suceda lo que Dios nos prometió, tendemos a desanimarnos y muchas veces enojarnos con EL. Pero encontramos en José un modelo de paciencia infinita y confianza absoluta en su creador, en aquel que lo llamó con un propósito y se mantuvo fiel.
Te mantienes haciendo lo correcto a pesar de que lo que Dios te prometió no se cumple?
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