miércoles, 28 de diciembre de 2016

Se murieron los sueños

Y habló Isaac a su padre Abraham, y le dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, hijo mío. Y dijo Isaac: Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?  Y Abraham respondió: Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto, hijo mío. Y los dos iban juntos. Génesis 22:7-8

Aquí pensamos… ¡Todo se acabó!  Se murió el hijo de la promesa, se murieron los sueños de Abraham, se murió el propósito de su vida, se murió su ilusión.
Pero, de repente, sucedió un milagro: 
(Génesis 22:11-12)  Mas el ángel del SEÑOR lo llamó desde el cielo y dijo: ¡Abraham, Abraham! Y él respondió: Heme aquí.  (12)  Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único. 

La intención de Dios no era que muriera Isaac.La intención de Dios era poner a PRUEBA la FE de Abraham, tal como lo dice el primer versículo de este capítulo.
(Génesis 22:1a) Aconteció que después de estas cosas, Dios probó a Abraham…

Las pruebas de Dios no son para hacernos caer, sino para “probar” si hemos aprendido lo que debemos aprender, tal como un examen en la escuela. 

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